Felipe Guevara seguridad
Como año electoral, siempre vale la pena preguntarse qué cosas podemos rescatar o mejorar sobre la gestión y servicio que se ha logrado en este último periodo desde la municipalidad.

Me confieso y declaro que soy una persona perfeccionista. Cuando podría ya celebrar un logro, estoy pensando en la manera de innovar aquello y de mejorar otro rubro. Y es que con las personas, desde las comunas hasta el gobierno central, siempre hay más por hacer y crear.

Es por eso que a veces resulta difícil establecer prioridades, cuando todo parece primordial. Pero en mis años de alcaldía he ido aprendiendo a cómo enfocar las energías. Desde dónde partir para, desde ahí, desprender otras facetas del amplio e inacabable quehacer municipal.

Aprendizajes y desafíos

En esta misma línea, durante el último periodo sé que nos hemos enfocado en la gestión como Municipalidad. En dar un mejor servicio y acercar a los vecinos a ello, al mismo edificio en el que se alberga nuestro quehacer.

Desde que partimos con el Centro Cívico esa ha sido la intención: chasconear la usual cara municipal y ofrecer un valor agregado. Hemos cambiado todo lo que nos envuelve y representa desde la innovación: incluimos tecnología, arte, amabilidad y calidad humana, entre más.

Siempre he querido sacar los prejuicios de que un municipio es “fome y burocrático”, y en esa línea hemos logrado grandes transformaciones. Nuestro foco, en ese sentido, ha sido el servicio al cliente como objetivo, a través de todas las herramientas que tengamos disponibles.

Y aquí es donde reitero la idea de la innovación, pues este es un elemento que buscamos integrar en todas nuestras áreas: desde los trámites, hasta la seguridad, educación y salud, entre otros.

Nuestra orientación son los residentes de Lo Barnechea, que ellos se sientan representados y escuchados por la municipalidad. Por lo mismo, es que después de la propia gestión, nuestra prioridad es la seguridad porque es la mayor preocupación de los vecinos.

Una nueva mirada del trabajo municipal

Una de las últimas decisiones que hemos tomado en este sentido, ha sido la de incorporar un área de marketing en nuestras filas. Esto con el fin de poder dar a los vecinos el servicio que exactamente desea recibir.

El marketing nos da herramientas de estudio y segmentación para saber qué es lo que realmente le interesa al cliente, que en este caso es mucho más que eso: es un vecino.

Hay quienes pueden cuestionar esta decisión, pero buscamos esta área durante meses y estudiamos las probabilidades. Sin duda sé que más allá de haberse integrado en mi mandato, esto involucra una evolución permanente y duradera para la municipalidad de Lo Barnechea.

Hoy todos nos enfocamos enormemente en el importante rol de la tecnología e innovación dentro de políticas públicas y de nuestro diario vivir. Pero hay veces en las que no sabemos bien de qué hablamos, o qué es lo que la comunidad realmente necesita.

Es por eso que he hecho hincapié en que innovar no es sólo tecnología, si bien están fuertemente entrelazados. Este concepto implica cambiar la forma en la que estamos acostumbrados a hacer y ver las cosas, el cotidiano.

Por eso innovar es el servicio al cliente, el edificio municipal, transformar una plaza, cambiar el semáforo que llevaba años roto. Innovar es buscar una solución no tradicional a lo que aqueja al vecino, y puede ser a través del deporte, la cultura, economía – lo que sea.

Creo que muchas veces se olvida que en los municipios realmente conocemos a la gente. Los problemas vienen aquí primero. A veces en política, los proyectos se planifican desde el escritorio, y se olvida que nos deberían contactar porque sabemos los problemas de los vecinos.

Por lo mismo, mucha tecnología o innovación no sirve si no sabes realmente cómo mejorar la vida a la gente.

Esto sólo sirve en la medida que la usamos de la manera adecuada, y no sirve nada invertir en tecnología, si no va de la mano con el que la ejecuta de la manera correcta. Entonces nosotros enfocamos en eso, en una innovación que sí vaya a la par con los conocimientos y posibilidades de quienes viven en la comuna.

No hay que olvidar que la tecnología la usará una persona y que hay que trabajar con ellos en cómo funciona desde un principio.

Hemos aprendido que las personas van primero y, sino, no hay tecnología que pueda sobrevivir, y eso reflejaría un mal desempeño de la innovación en la política tecnológica. Esto definitivamente ha sido un aprendizaje valioso en los últimos años de mi desempeño, y me ha hecho ampliar mi visión de mundo y quiero plasmarlo en la política siempre.

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