Ciudades Inteligentes

En los últimos años, la tecnología ha permitido que se fusionen robots, computadoras, sensores y ciudadanos. Muchos en el pasado vieron esto como algo que nunca sucedería, o que de ser así, podría ser un gran desastre. Una especie de “máquinas versus el hombre”, como aún muchos los ven. Pero al usar apropiadamente las novedades que nos brinda la computación y softwares, podemos beneficiar a toda la comunidad.

Como alcalde, me interesa mucho potenciar esta área y se ha visto patente en Lo Barnechea. En lo personal me encanta ser pionero en este ámbito. Estar alerta a todo lo que sucede en cuanto a tecnología: hay mucho por descubrir y observar aún.

Herramientas que son prácticas para una sociedad. A veces los costos son altos, pero los beneficios lo son aún más. Y en ese punto de desarrollo están las smart cities, o “ciudades inteligentes”, como se les conoce ahora. Se trata de centros urbanos que están entremezclados entre gestión de actores, o su funcionamiento “tradicional”, y también los componentes de innovación que se le pueden agregar.

Nosotros comenzamos con medidas que eran prácticas para la seguridad, como lo son los portones en diferentes puntos de la ciudad que distinguen patentes para identificar a los automóviles que ingresan y salen de la comuna. También nos esforzamos en generar aplicaciones complementarias en este ámbito ─como SoSafe con la AMSZO─, entre otras.

En el Centro Lector, o en el Centro de Día para el Adulto Mayor, he puesto esfuerzos porque aprovechemos y consigamos los recursos para incluir a toda la población. Hay que aprovechar al máximo lo que está disponible para todos nosotros. Y si es algo novedoso y beneficio para la comunidad, ésta también entenderá el valor y se podrá cuidar y mantener en el tiempo.

A veces pensamos que no es necesario, y que podemos mantener las comunas funcionando de la misma manera que siempre lo han hecho. No es algo que negaré ahora: pero nos tenemos que adelantar a los nuevos tiempos. La tecnología es algo que va avanzando a pasos agigantados, y si nos quedamos atrás nos costará aún más adaptarnos, o conocer las herramientas disponibles. Como alcalde de Lo Barnechea me interesa ojalá siempre estar un paso más adelante que estos cambios. Y no es algo para beneficio personal: es algo para todos y todas.

Siempre intento hacer cambios, me gustan los cambios, y la innovación es parte de eso. Todo va cambiando. Puede sonar repetitivo, pero es muy real. Hay que mejorar a las ciudades chilenas para que comprendan que, sean transformaciones orgánicas o forzadas, esto va acorde a los tiempos. Es inevitable que en unos años todas las comunas sean smart cities.

En Lo Barnechea ese es mi objetivo. Quizás hay tecnologías para las que aún no estamos preparados, o vecinos que se pueden resistir. Pero vamos paso a paso. Hay muchas cosas, muchas herramientas computacionales que, en especial en cuanto a la seguridad o medio ambiente, son efectivas para prevenir tragedias o e caso de urgencia. Y ojalá no usarlas, pero si las estamos adquiriendo e implementarlo es como los seguros, para estar preparados ante cualquier emergencia.

Veo esto como un aprendizaje que no sólo le sirve a nuestra comuna, sino también para que el resto de municipios vecinos pueda observar cómo se va transicionando y qué es positivo o no para las diferentes ciudades.

El desafío más concreto al corto plazo es que el presente 2018 se acerca un proyecto que es para nosotros importante, que es el tranvía. Esperamos pronto tener buenas noticias sobre eso. Esto permite una comuna más limpia, y agregar vías expeditas de transporte público que no sólo afectan a Lo Barnechea.

También tenemos en vista un proyecto que va a ser muy útil, y es que estamos creando – por primera vez en Chile – un sistema de control para sistemas de emergencia. Una especie de ONEMI, pero local. A través de sensores, satélites, intercomunicadores y otros, nos podemos anteponer a cualquier emergencia. Esto implica trabajar con fibra óptica, por ejemplo. La idea es poder prevenir la mayor cantidad de sucesos, poner sensores en la cordillera, permitir que instituciones estén conectadas sin importar la catástrofe, entre otras cosas. Es un proyecto de muchos millones de dólares, y queremos ser la primera oficina pública en tener eso en Chile. Y ese es un gran paso como smart city para este 2018. Nos vamos fijando en una meta a la vez. E invito al resto de comunas del país a hacerlo.

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