Diálogos con la comunidad de Lo Barnechea

Les comparto la columna de opinión que escribí para El Mostrador el lunes 28 de octubre del 2019. 

Esta semana hemos vivido días muy dolorosos. Hemos visto a los chilenos con bronca, con altos niveles de desconfianza, manifestándose por un genuino sentimiento de postergación y por una vida con costos demasiado altos.

Cuando los escucho, por ejemplo, reclamar por tener un sistema de transporte ineficiente, lento y costoso, que pasan más de tres horas arriba de un bus del Transantiago para llegar a sus trabajos, me refuerza la convicción que hemos tenido en Lo Barnechea de radicar los campamentos dentro de la comuna, para que las familias puedan seguir viviendo en el mismo territorio que los ha visto crecer, mantengan sus trabajos y los beneficios de la red de apoyo comunal a la que pertenecen por años: colegios, consultorio y subsidios sociales.

El año 2008, cuando asumí como alcalde por primera vez, Lo Barnechea era la comuna con más campamentos de Chile. Hoy con orgullo puedo decir que estamos terminando con el último. El campamento Juan Pablo II se convertirá en el proyecto Juan Pablo II, con el cual 380 familias cambiarán sus casas de material ligero, construidas sobre un vertedero, con calles de tierra, sin agua potable ni alcantarillado, por viviendas de calidad y alto estándar de construcción, con ventanas de termopanel y placas solares, con tres dormitorios, living comedor, baño, cocina, loggia, estacionamiento, áreas verdes, sedes sociales, una multicancha y juegos infantiles.

Lo que hemos logrado

Esta política de vivienda y otros programas nos han permitido mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos. Hemos avanzado mucho, pero claramente nos falta. La integración social debe ser aún más significativa, necesitamos seguir escuchando a nuestros vecinos. Por esto, convocamos desde esta semana a #DiálogosComunitarios, una instancia de trabajo con la sociedad civil organizada, para entender y conocer los otros dolores que no hemos sabido diagnosticar y resolver.

Queremos tener una conversación respetuosa, franca y constructiva, que incluso nos permita traspasar ideas que contribuyan al diseño de políticas públicas a nivel nacional. Los alcaldes somos quienes conocemos directamente la realidad de nuestros vecinos y sus necesidades. Estoy convencido que hoy debemos cumplir un rol fundamental para contribuir a la paz social y al clima de entendimiento en Chile.

Muchos me han preguntado por qué en Lo Barnechea mantuvimos funcionando los colegios municipales estos días de crisis. Mi respuesta fue siempre la misma: los niños tienen derecho a estar en un ambiente tranquilo, protegido y los colegios son un lugar que alberga y contiene. Gracias a los profesores, asistentes de la educación, auxiliares y manipuladoras, los niños recibieron alimentación y realizaron actividades que les permitieron aprender y distraerse.

El camino para avanzar y salir adelante se avizora con altas dosis de humildad, donde el escuchar y empatizar con nuestros vecinos es fundamental. Es necesario implementar en Chile cambios sociales impostergables, pero debemos hacerlos con responsabilidad, con la verdad y sin populismos. Solo así lograremos ser un país realmente desarrollado.

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