Smart City

Durante el mes de julio pudimos lanzar por fin el programa de eliminación de papeles en Lo Barnechea, siendo la primera comuna que promueve este tipo de iniciativas en Chile. Nos pone contentos anunciar este tipo de medidas que van en tono con la contingencia, con lo que la ciudadanía expresa sobre la preocupación del medioambiente. Pero no sólo eso: ya que también a través de esto, una vez más, nos acercamos inevitablemente a la tecnología.

Constantemente buscamos la modernización municipal, el cambio en la institución. Parte de mis inquietudes están totalmente enfocadas en convertir a Lo Barnechea en la primera smartcity del país, una ciudad inteligente, en la que podamos ocupar la mayor cantidad de recursos de innovación a nuestro alcance. Este no es un tema de mayor o menor cantidad de recursos económicos que lo permitan en el municipio. Si bien obviamente está ligado, de manera principal tiene que ver con nuestro interés por promover una vida donde todo sea más eficiente, más ágil, más ecológico y vaya en tono con los tiempos en los que vivimos.

No necesitamos ser parte de una gran potencia mundial para implementar cambios en pos de ser una smartcity. Y esto se demuestra, por ejemplo, en la política de cero papeles. No sólo por su implementación en cuando a documentos que se generan en dispositivos electrónicos, “en las nubes” ahora, sino también por el cambio y disposición del capital humano que se requiere.

Antes que siquiera yo fuese alcalde, o desde mi primer periodo, comprendí que en los funcionarios públicos del municipio existe una apertura al cambio. Una facilidad de adaptación. Y ese fue un punto crucial a la hora de decidir implementar este nuevo sistema.

Cuando se planteó la iniciativa, aquellas mujeres y hombres que son funcionarios públicos de la municipalidad se mostraron dispuestos a cambiar la metodología de su trabajo tanto para la modernización, como en especial por la reducción de residuos que esto comprende. Fue un golpe de motivación encontrarnos con este escenario, en especial de quienes anteriormente también se han capacitado para otras transiciones: del papel a la máquina de escribir, de la máquina al computador, computador con internet, y así.

Personalmente, como Felipe Guevara, me gusta buscar siempre las últimas tendencias, saber qué es lo que se está probando, qué está dando qué hablar, qué mejorará la calidad de vida de nuestros vecinos y también de la flora y fauna que nos rodea. Pero el trabajo en equipo y la disposición a la transformación digital que se tiene de parte de los funcionarios también es un gran impulso, al mismo tiempo que la opinión y recepción de los residentes de la comuna.

Lo Barnechea marca un hito en esta ocasión y no lo digo para poder jactarme, sino para instar e invitar a otros municipios, incluyendo al propio gobierno central, a atreverse con nuevas iniciativas, con políticas más verdes que promuevan la disminución de residuos, mayor consciencia sobre el medioambiente y el reciclaje. Que podamos destinar esos recursos a otros ítemes de importancia, que busquemos soluciones prácticas y que a veces son más fáciles de implementar de lo que creemos.

Hoy, la tecnología nos permite hacer grandes mejoras con pequeños cambios. Y en el caso de los papeles, documentos y certificados que hoy estarán digitalizados para todos los trámites municipales, nos permite también disminuir la burocracia que muchas veces en estos casos aqueja. Además de facilitar el trabajo tanto a funcionarios, como a vecinos, ya que sólo se requiere de un código para acceder a dichos archivos.

La recepción activa y participativa de todos los actores involucrados también impulsa nuestro trabajo, y me llena de impulso para continuar con este proceso constante de modernización municipal, el que no se detendrá. Por eso y más, hay que adaptarse.

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